
Una empresa puede tener un excelente equipo de ventas y, aun así, ofrecer experiencias comerciales completamente distintas dependiendo de quién atienda al cliente.
No necesariamente porque algunos vendedores sean mejores que otros.
El problema puede ser mucho más simple: cada uno ha construido su propia manera de vender.
Uno comienza explicando la empresa. Otro va directamente al producto. Uno utiliza videos. Otro prefiere una presentación. Otro abre una ficha técnica. Uno dedica diez minutos a determinado atributo mientras otro ni siquiera lo menciona.
Todos pueden conocer perfectamente el producto.
Todos pueden ser buenos vendedores.
Pero el cliente está recibiendo experiencias diferentes.









