Si hoy decides comprarte un departamento en Chile, probablemente estés invirtiendo entre 5.000 y 15.000 UF, es decir, entre $180 millones y $550 millones de pesos chilenos (dependiendo del proyecto y ubicación). ¿Te imaginas cuánto es eso en autos de lujo?

Un Porsche Macan nuevo parte en torno a los $65 millones, mientras un Porsche Cayman bordea los $90 millones. Eso significa que comprar un departamento es como comprarte entre 3 y 8 Porsche de lujo, dependiendo del modelo y del valor de la propiedad. Y no solo eso: mientras un Porsche se paga al contado o con cuotas cortas, una propiedad generalmente significa hipotecarte 20, 25 o incluso 30 años.

Ahora, si has visitado una tienda de Porsche o cualquier marca de autos premium, sabes cómo es la experiencia:

  • Salas de ventas impecables y minimalistas.

  • Pantallas interactivas, simuladores, configuradores 3D.

  • Asesores que dominan cada detalle del producto.

  • Café gourmet, merchandising exclusivo, atención a cada paso.


En cambio, ¿cómo es la atención en la sala de ventas promedio de un proyecto inmobiliario? En demasiados casos:

  • Salas básicas, con una maqueta y un par de folletos.

  • Información confusa o incompleta.

  • Nada de tecnología, pantallas ni tablets.

  • Atención fría y poco personalizada.

La pregunta es inevitable:
¿Por qué un inversionista preferiría comprar una propiedad —y endeudarse décadas— en un lugar que ni siquiera entrega una experiencia a la altura, cuando podría comprarse varios Porsche y vivir una atención de primer nivel?


¿Y por qué invertir en propiedades cuando existen otras opciones?

Si tus potenciales compradores son inversionistas, recuerda que hoy tienen muchas alternativas para su dinero: depósitos a plazo, fondos como Fintual, criptomonedas, startups, ETFs, etc. Todas con la promesa de liquidez y retornos rápidos.

Entonces, ¿por qué querrían inmovilizar su capital en una propiedad? La respuesta está en tu capacidad como ejecutivo para transmitir la propuesta de valor: seguridad, estabilidad, plusvalía, renta, respaldo en activos tangibles, etc. Pero para lograrlo necesitas algo más que palabras sueltas y un PDF mal impreso.



La importancia del discurso, la presentación y la experiencia

Un buen speech de ventas es vital. Y no solo el contenido, sino cómo lo presentas. Hoy, la competencia por el dinero del inversionista es feroz y tus argumentos deben apoyarse en una presentación moderna, clara y envolvente que sorprenda desde el primer minuto.

Con PuntoTouch, puedes convertir cualquier reunión —presencial u online— en una experiencia interactiva y memorable que entrega:

  • Sofisticación y buen gusto, alineados con la marca.

  • Diseño atractivo, con paletas de colores modernas y personalizadas.

  • Renders, plantas y detalles que se muestran con fluidez y elegancia.

  • Un entorno que comunica profesionalismo y seguridad.

En un mercado donde comprar una propiedad es comparable a comprar varios Porsche, no puedes permitirte improvisar ni dejar escapar a tus clientes.


¿Quieres saber más?

Conversemos: hola@puntotouch.com