Cuando las ventas se frenan, la reacción automática del mercado inmobiliario suele ser la misma: bajar el precio. Bonos de pie, descuentos relámpago, meses gratis de dividendo… todos los competidores corren hacia el mismo lado. ¿El problema? Cuando todos bajan el precio, nadie se diferencia. Terminas en una carrera hacia el fondo, donde el único ganador es el cliente que compra más barato, pero tú pierdes margen y valor percibido.
El error está en creer que el cliente solo busca “el mejor precio”. Hoy el comprador de un proyecto inmobiliario es diverso:
La familia que sueña con su primera casa busca proyección de vida, tranquilidad, espacios para crecer.
El inversionista busca rentabilidad, seguridad y facilidad para arrendar o revender.
Ambos perfiles sienten emociones distintas, pero ninguno se conecta con tu proyecto solo porque el precio es más bajo.
El cliente compra emociones, no metros cuadrados
Para el comprador familiar, la emoción es imaginar su vida en el lugar: los niños corriendo en la terraza, los amaneceres desde el dormitorio principal, la cocina abierta donde recibir amigos. No basta mostrar un plano técnico; necesitan sentir cómo ese espacio se convierte en su futuro.
Para el inversionista, la emoción es distinta: tranquilidad al saber que el proyecto tiene buena plusvalía, que el arriendo se mueve rápido, que la ubicación es sólida. El inversionista también busca confianza: quiere ver datos claros, proyecciones comprensibles y una presentación profesional que respalde su decisión.
Cuando tu presentación falla y se reduce a mostrar un DOC con tipologías y precios en Zoom, ambos perfiles reaccionan igual:
El familiar: “Se ve bonito… después lo pienso” (y sigue mirando otros proyectos).
El inversionista: “Mándame el PDF por WhatsApp” (y compara en frío con diez proyectos más).
Mala venta vs. buena venta: dos escenas opuestas
La mala venta (lo que pasa hoy muchas veces)
Reunión por Zoom.
El ejecutivo comparte pantalla con un documento de 30 páginas. Las tipologías están en orden confuso, los renders se ven diminutos, hay que hacer zoom manual para explicar cada detalle. Los precios aparecen al final, sin contexto.
A esto se suma un discurso desorganizado:
A veces suena memorizado y poco natural, como recitar un guion.
Otras veces se siente caótico, saltando entre características sin un hilo claro.
Todo esto pasa porque el agente no tiene herramientas que lo guíen; le faltan apoyos visuales que estructuren la presentación y lo ayuden a conectar con el cliente.
Resultado:
El familiar no logra visualizar su vida en el proyecto.
El inversionista no siente seguridad para tomar una decisión.
Ambos se desconectan emocionalmente y terminan comparando solo por precio.
La buena venta (cómo debería ser con PuntoTouch)
Misma reunión por Zoom, pero esta vez el ejecutivo usa PuntoTouch Live.
En la pantalla aparece un menú claro y visual: renders a pantalla completa, plantas interactivas, comparador de tipologías en un clic, filtros de precios instantáneos. El ejecutivo guía la conversación con orden, como si contara una historia: primero el proyecto, luego el entorno, después las tipologías y finalmente el cierre.
PuntoTouch actúa como guión visual y ayuda memoria:
Evita que el discurso suene memorizado o caótico.
Permite adaptarse al cliente en tiempo real (mostrar vistas para la familia o rentabilidad para el inversionista).
Hace que la presentación sea como ver un tráiler atractivo que engancha y deja ganas de ver la película completa.
El cliente siente que la presentación está hecha para él:
El familiar se emociona al ver cómo sería el recorrido por el proyecto y las vistas desde su futura terraza.
El inversionista ve datos claros de plusvalía y arriendo sin perder tiempo en información irrelevante.
Ambos terminan la reunión con algo que el PDF jamás logra: confianza y entusiasmo real.
Competir por experiencia, no por precio
Cuando todos ofrecen lo mismo (renders, PDFs, webs), el precio se vuelve el único argumento. Pero cuando tu presentación supera las expectativas y ordena la información de manera profesional, el cliente percibe valor sin que tengas que descontar un peso.
PuntoTouch entrega justamente eso:
Showroom táctil y modo cine para impresionar en visitas presenciales.
PuntoTouch Live para reuniones remotas que igualan o superan la experiencia presencial.
AutoTour para que el cliente explore por su cuenta, pero con una navegación pensada para vender, no para confundir.
Estadísticas online para saber qué vio el cliente y qué le interesó más, afinando el seguimiento posterior.
Deja de regalar margen y empieza a sorprender
En un mercado saturado de proyectos parecidos, no es el precio lo que vende, es la forma en que presentas el valor del proyecto. El inversionista se sentirá seguro y el comprador familiar se sentirá inspirado. Ambos estarán dispuestos a pagar lo que vale el proyecto, porque entendieron por qué vale lo que vale.
Si tu competencia sigue peleando por precio, mejor para ti: invierte en la experiencia y deja que el cliente decida con la emoción, no con la calculadora.
¿Quieres saber cómo llevar tu presentación inmobiliaria a otro nivel? Escríbenos a hola@puntotouch.com
"El error de competir por precio cuando podrías competir por experiencia"
Cuando las ventas se frenan, la reacción automática del mercado inmobiliario suele ser la misma: bajar el precio. Bonos de pie, descuentos relámpago, meses gratis de dividendo… todos los competidores corren hacia el mismo lado. ¿El problema? Cuando todos bajan el precio, nadie se diferencia. Terminas en una carrera hacia el fondo, donde el único ganador es el cliente que compra más barato, pero tú pierdes margen y valor percibido.
El error está en creer que el cliente solo busca “el mejor precio”. Hoy el comprador de un proyecto inmobiliario es diverso:
La familia que sueña con su primera casa busca proyección de vida, tranquilidad, espacios para crecer.
El inversionista busca rentabilidad, seguridad y facilidad para arrendar o revender.
Ambos perfiles sienten emociones distintas, pero ninguno se conecta con tu proyecto solo porque el precio es más bajo.
El cliente compra emociones, no metros cuadrados
Para el comprador familiar, la emoción es imaginar su vida en el lugar: los niños corriendo en la terraza, los amaneceres desde el dormitorio principal, la cocina abierta donde recibir amigos. No basta mostrar un plano técnico; necesitan sentir cómo ese espacio se convierte en su futuro.
Para el inversionista, la emoción es distinta: tranquilidad al saber que el proyecto tiene buena plusvalía, que el arriendo se mueve rápido, que la ubicación es sólida. El inversionista también busca confianza: quiere ver datos claros, proyecciones comprensibles y una presentación profesional que respalde su decisión.
Cuando tu presentación falla y se reduce a mostrar un DOC con tipologías y precios en Zoom, ambos perfiles reaccionan igual:
El familiar: “Se ve bonito… después lo pienso” (y sigue mirando otros proyectos).
El inversionista: “Mándame el PDF por WhatsApp” (y compara en frío con diez proyectos más).
Mala venta vs. buena venta: dos escenas opuestas
La mala venta (lo que pasa hoy muchas veces)
Reunión por Zoom.
El ejecutivo comparte pantalla con un documento de 30 páginas. Las tipologías están en orden confuso, los renders se ven diminutos, hay que hacer zoom manual para explicar cada detalle. Los precios aparecen al final, sin contexto.
A esto se suma un discurso desorganizado:
A veces suena memorizado y poco natural, como recitar un guion.
Otras veces se siente caótico, saltando entre características sin un hilo claro.
Todo esto pasa porque el agente no tiene herramientas que lo guíen; le faltan apoyos visuales que estructuren la presentación y lo ayuden a conectar con el cliente.
Resultado:
El familiar no logra visualizar su vida en el proyecto.
El inversionista no siente seguridad para tomar una decisión.
Ambos se desconectan emocionalmente y terminan comparando solo por precio.
La buena venta (cómo debería ser con PuntoTouch)
Misma reunión por Zoom, pero esta vez el ejecutivo usa PuntoTouch Live.
En la pantalla aparece un menú claro y visual: renders a pantalla completa, plantas interactivas, comparador de tipologías en un clic, filtros de precios instantáneos. El ejecutivo guía la conversación con orden, como si contara una historia: primero el proyecto, luego el entorno, después las tipologías y finalmente el cierre.
PuntoTouch actúa como guión visual y ayuda memoria:
Evita que el discurso suene memorizado o caótico.
Permite adaptarse al cliente en tiempo real (mostrar vistas para la familia o rentabilidad para el inversionista).
Hace que la presentación sea como ver un tráiler atractivo que engancha y deja ganas de ver la película completa.
El cliente siente que la presentación está hecha para él:
El familiar se emociona al ver cómo sería el recorrido por el proyecto y las vistas desde su futura terraza.
El inversionista ve datos claros de plusvalía y arriendo sin perder tiempo en información irrelevante.
Ambos terminan la reunión con algo que el PDF jamás logra: confianza y entusiasmo real.
Competir por experiencia, no por precio
Cuando todos ofrecen lo mismo (renders, PDFs, webs), el precio se vuelve el único argumento. Pero cuando tu presentación supera las expectativas y ordena la información de manera profesional, el cliente percibe valor sin que tengas que descontar un peso.
PuntoTouch entrega justamente eso:
Showroom táctil y modo cine para impresionar en visitas presenciales.
PuntoTouch Live para reuniones remotas que igualan o superan la experiencia presencial.
AutoTour para que el cliente explore por su cuenta, pero con una navegación pensada para vender, no para confundir.
Estadísticas online para saber qué vio el cliente y qué le interesó más, afinando el seguimiento posterior.
Deja de regalar margen y empieza a sorprender
En un mercado saturado de proyectos parecidos, no es el precio lo que vende, es la forma en que presentas el valor del proyecto. El inversionista se sentirá seguro y el comprador familiar se sentirá inspirado. Ambos estarán dispuestos a pagar lo que vale el proyecto, porque entendieron por qué vale lo que vale.
Si tu competencia sigue peleando por precio, mejor para ti: invierte en la experiencia y deja que el cliente decida con la emoción, no con la calculadora.
¿Quieres saber cómo llevar tu presentación inmobiliaria a otro nivel? Escríbenos a hola@puntotouch.com